jueves, 16 de agosto de 2012

Algo sobre la competencia

La competencia permante del hombre en todo campo de la vida es un factor que contribuye a un estado mental de constante estrés y angustia, hace que la gente haga las cosas por las razones equivocadas, y fomenta el egoísmo e individualismo.

Estoy seguro que lo primero que se le viene a la mente a quien lee esto es "este tipo trata de buscar un argumento para justificar su incompetencia" o algo asi.  Y bueno, parece que en estos tiempos si a alguen se le ocurre sostener una barbaridad como esta es porque realmente debe ser un "loser" como se dice ahora, ¿no? Después de todo, la competitividad, el éxito, el triunfo, las medallas, las felicitaciones, todo eso es lo que mueve y motiva a la mayoría de gente a superarse a sí misma y superar a los demás y conseguir la posición por la que se ha luchado con tanta fuerza.  Esto funciona para mucha gente, pero nunca funcionó para mí.  Tal vez no me instalaron ese chip que hace que uno quiera ganar y ganar y ganar.  Recuerdo que desde pequeño cuando jugaba cualquier cosa y de repente conseguía llevar la delantera, anotar más puntos, lo que sea, me entraba una especie de ansiedad, una sensación de nervios,  me atacaba la idea de que mi contrincante iba a sentir lo que yo siempre sentía al perder, supongo que si a uno no le importa ganar, tampoco le debería importar demasiado perder. No era así, en realidad tampoco me gustaba perder, pero en el fondo me gustaba menos la sensación de hacer que el otro se sienta peor que yo.  Es en realidad un poco difícil de entender, supongo que desde siempre ha sido un hecho aceptable que el hombre por naturaleza busca vencer al otro, sentir que hizo algo mejor, que por eso se merece un premio y con esto se hace acreedor a la tan preciada aceptación social.

Estas son ese tipo de ideas o conocimientos que nunca te enseñan explicitamente, pero que están implícitas en casi todo.  Entonces, desde que estás en el jardín, te ponen caritas felices y hacen un cuadro de honor en el que alguien está primero, luego empiezan los deportes, el fútbol sobretodo.  Es aquí donde el espíritu de la competencia es sembrado y luego crece y se desarrolla, a veces hasta dimensiones insoportables.  Por supuesto, como se podrán imaginar, yo era el típico que escogían al final cuando se armaban los equipos de fútbol (y de cualquier otra cosa también), entonces esa semilla de la competitividad ni siquiera pasó por mi lado.  Yo me quedaba muchas veces sentado y observaba a los demás matarse por ganar al otro.  Y quién puede culparles, es de lo más divertido ganar, uno se siente por un instante un ser superior, se alcanza la gloria, algo puede ser mejor que eso?

Veamos. Para empezar, cada vez que alguien gana en un juego o deporte significa que otro perdió.  ¿Y por qué debería ser esto un problema?, si al final para eso son los juegos, para que uno se supere y supere al otro. Entonces se dice que a veces se gana y a veces se pierde.  Parece que a nivel de las hinchadas de fútbol esto solo termina siendo beneficioso para los más borrachitos, solo ellos terminan chupando sea cual sea el resultado. Pero para los demás el perder es realmente un problema, es deprimente, a veces parece  que se cae el mundo, es como si la esperanza empezara a escapar sin planes de regresar.  Perder entonces se vuelve un asunto muy serio y la lucha por no volver a pasar por eso puede llegar a ser hasta una obsesión.

La visión del mundo en nuestra cultura entonces está basada en la idea de que quienes consiguen ganar, triunfar, obtener las medallas son los referentes y ejemplos a seguir.  Todos queremos ser como ellos.  Todos queremos ser Maradona o Pelé, todos soñamos alguna vez en levantar una copa, un Grammy, un Oscar, un primer lugar en el intercolegial de música, (que tal comparación), etc. La historia del chico pobre que se pudo superar y llegó a ser campeón es de las más recurrentes en todo tipo de relatos.  Así es como se ha estructurado la manera en la que nosotros establecemos muchas de las metas de nuestras vidas.  Por ende, quienes no aspiran a eso son conformistas, perdedores y mediocres.  Pero el problema no está en si uno tiene sueños que alcanzar o no.  El problema está en que el esquema de Ganar Yo, Perder Tú va perfectamente con la forma cómo se ha desarrollado la historia del mundo hasta ahora: hay unos que ganan y muchos que pierden. Entonces nos dicen que eso está bien porque para eso hemos trabajado tanto.  Los que se la pasan ganando es porque se lo merecen y lo otros son todos unos mediocres.  Es un esquema de pensamiento que refuerza la vieja idea de que el éxito es igual a la realización personal.  Con eso conseguimos mejores sueldos, mejores amigos, mejores chicas, mejor todo.

Entonces, ¿qué alternativa tenemos si la única forma de destacarse en sociedad es ganando?  hace algunos años, cuando era profesor me enseñaron un concepto del que cada vez se habla más en estos tiempos: GANAR GANAR.  Suena sencillo, no?  Pues no es tanto, porque primero, rompe un paradigma mental que tenemos todos sembrado en lo más profundo de nuestra mente y porque en muchos casos es muy difícil de aplicar.  ¿Que significa ganar ganar? en términos sencillos, significa buscar una manera en la que las dos personas o los dos bandos o los dos actores de un evento salgan beneficiados de igual manera luego de cumplir una tarea o desarrollar un proyecto, actividad, etc.  ¿Dificil? en realidad, muchas veces hacemos eso y no nos damos cuenta.  Por ejemplo, cuando un grupo de músicos se juntan y logran interpretar una canción o componer algo y el aporte de todos es tomado en cuenta de una u otra forma, terminan consiguiendo un ganar ganar, luego de la experiencia todos estan enriquecidos, todos aprendieron algo nuevo y el resultado es un producto musical que puede llenar de satisfacciones para quienes lo hicieron.  Ahora, me pueden refutar diciendo que no siempre pasa esto, a veces los egos de los músicos chocan y terminan peleando por una u otra razón.  Esto significa que para que funcione la idea de ganar de ganar las partes deben aprender a aplacar un poco a sus egos, a ceder en ciertas cosas, a escuchar a los demás, etc.  Bacan, esto para los músicos, y cómo demonios aplicamos esto a unos futbolistas, por ejemplo?  ¿qué gracia o sentido tendría el practicar un deporte si nadie sale ganando y aplastando al otro?  En este caso es mucho más difícil porque significaría acabar por completo con la idea de que lo importante en el juego es ganar y por ende se acabarían los campeonatos, los torneos y todo lo que eso conlleva, sobretodo los millones de dólares que en el deporte profesional entran en juego.

Por eso al mundo no le conviene esta idea.  Por supuesto, no pretendo plantear aqui la abolición de la competencia ni nada parecido, solo trato de explicar por qué YO no creo en esto, ya cada quén tendrá su opinión y no dejará que mis palabras jodan su próxima visita al estadio a ver a su equipo jugar.  ¿Qué pasaría con nuestra sociedad si se acabaran las competencias y las medallas y los diplomas?  en esencia nada demasiado terrible, creo yo.  Y en esencia me refiero a lo más básico y elemental de la raza humana.  Pensemos que el hombre no nace competitivo, eso se aprende, es un comportamiento social como muchos otros.  El hombre para sentir que su vida tiene algún sentido básicamente necesita aceptación social, porque eso somos, necesitamos sentir que valemos algo y somos importantes para alguien.  La carrera loca por ganar es una forma de expresar eso, estamos convencidos de que lograremos mayor aceptación social mientras más cosas consigamos en la vida.  ¿Será esta la única forma posible? Creo que no.  De hecho hay otras culturas en el mundo que se mueven con ideas y paradigmas distintos, donde la cooperación y trabajo en grupo son más importantes.  Imaginemos sin ir muy lejos el concepto de una minga.  Esta práctica en nuestras culturas ancestrales significa que un grupo de personas trabajan en algo de forma conjunta y a nadie le interesa quién hizo más que quién, o quién tuvo la genial idea de poner eso ahi.  No.  En este tipo de trabajo las individualidades se funden y se subordinan ante la búsqueda de un fin común.  Eso puede funcionar mejor.  Imaginen un partido de fútbol en el que alguien gana pero no importa, todos hicimos ejercicio y nos divertimos igual.  No es imposible, lo hacemos muchas veces, nos juntamos y jugamos Monopolio, 40, Clue, cualquier cosa y siempre hay alguien que quiere ganar a como dé lugar, pero también hay otros que solo quieren divertirse.  El lío es cómo se hace un negocio del deporte o lo juegos si nadie gana? Lo dejo de tarea.

En el otro extremo está lo que yo llamaría el colmo de la búsqueda de la competitividad: las competencias artísticas o musicales.  En el fútbol es fácil de entender porque es la base del juego.  En el arte no.  Se me viene a la mente Viña del Mar.  ¿Cómo carajos puede existir un jurado que tenga la potestad de decidir si un artista vale o no? Eso no cabe en mi mente.  El arte por definición es subjetivo y obedece a otro tipo de procesos.  La creación, el juego, los sentimientos, la técnica, la habilidad, la expresión, son tantas cosas que no se pueden juzgar.  Me dirán: pero al menos la técnica si, ponte que es un concurso de canto y el uno es más afinado que el otro.  Puede ser, pero eso no es lo importante en el arte.  Claro que un artista se prepara y adquiere una serie de conocimientos y habilidades que le permiten desarrollar su arte.  Pero ¿quién es quién para juzgar? Si Van Gogh participaba en un concurso de pintura en su tiempo hubiera obtenido seguramente el último lugar.  Y la lista en estos casos es larguísima.  A propósito de esto, es interesante ver cómo la mayoría de artistas que han ganado este tipo de concursos no han podido proyectar verdaderas carreras en la música. Se acuerdan de la ganadora de Operación Triunfo, cuando ganó David Bisbal? Rosa creo que se llamaba.  Donde estará ahora? quién sabe, seguro no logró nada muy importante.  O creen que los Beatles alguna vez hubieran podido pensar en ir a un concurso? Imaginen a Bob Dylan o Jim Morrison en American Idol.  Difícil, no? Un ejemplo reciente de esto es la cantante del grupo de country Lady Antebellum, (quienes hace poco ganaron 5 o 6 Grammys), ella fue rechazada 3 veces en American Idol y ahora es una superestrella internacional por su propia cuenta, sin pedir permiso a nadie.

Ah, entonces tu sí crees en los Grammy me pueden decir.  Pues no, son muy importantes para mejorar los negocios en la música pero no sirven de nada para hacer mejor música.  Pink Floyd llegó a ganar dos Grammys en toda su carrera, uno por mejor ingeniería en un disco no clásico con The Wall y otro por mejor interpretación instrumental con el tema Marooned en 1995.  Habrá significado algo para ellos esto? no lo sé, lo que sí sé es que no ayudó en nada a producir un mejor disco, porque luego de The Dark Side Of The Moon era ya casi imposible superarse a sí mismos sin necesidad de competir con nadie, y de todos modos lo lograron sin ganar ningún premio con eso antes de crear The Wall, su obra maestra y uno de los mejores discos de la historia.
Y es que un artista de este nivel no está pensando en superar a nadie ni en ganar un premio por ello.  De hecho ningún artista que lo sea en verdad piensa en eso como algo decisivo en su creación.  El arte en él (o ella) es una necesidad de vida, es como respirar y nadie compite con otro a ver quién respira mejor.  La competencia en el arte solo consigue estropearlo y hasta prostituirlo, degenerarlo.  No quiero sonar purista en esto (tal vez sonó un poco, pero no es la idea, de hecho no me gusta ningún tipo de purismo, porque eso solo lleva a pensar todo de forma unilateral), pero en últimas es así, cuando uno pone el arte a consideración de un jurado está implícitamente diciendo que lo está haciendo con la idea de conseguir algo, de ganar a otro, de lograr que alguien diga: oye, tu arte es mejor que el de tu vecino.  ¿Cómo puede ser? esto denigra automáticamente la obra porque la separa de su esencia, de su origen, de su momento de creación y sufrimiento. Y peor aún, cuando este arte es descalificado, resulta devastador para el creador porque se pone en tela de duda toda su vida.
 
Creo que me estoy desviando del tema con tanto ejemplo, pero la idea es tratar de demostrar cuán 'incompetitivo' es el arte y cómo eso se puede extender a otras actividades humanas con el fin de conseguir el ganar ganar.  Estoy seguro que si nosotros pudiéramos pensar en formas en las que las dos partes salgan beneficiadas de una situación de la misma forma, no habría necesidad de luchar tanto por conseguir estar por encima de los demás, por ende, las familias y grupos sociales podrían aprender a pensar más en cooperatividad y menos en competencia.  Por lo demás, seguro que muchos de ustedes estarán pensando en lo incompetente de mi pensamiento y tienen razón, en verdad no puedo vencer a nadie en nada, asi soy.

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